jueves, 4 de diciembre de 2008

Los excesos del crédito al consumo

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Hace poco más 10 meses todo eran anuncios de créditos fáciles, rápidos y sobre todo sin preguntas, "Hasta 3.000 € (chasquido de dedos) en 24 horas".
¡Ahhh! ¡Felices tiempos de euforia crediticia!

Pero ya han pasado, ahora nos toca apretarnos el cinturón y olvidarnos de la cartera en casa para no gastar, hemos dado un giro copernicano y lo que más abunda el es pánico al desempleo, a no poder pagar la hipoteca, a la Navidad...

En aquellos maravillosos años no paraban de llover anuncios de innumerables empresas, muchas veces eran filiales de grandes bancos como ponía en la letra pequeña, eran créditos de poca cuantía entre 2.000 y 6.000 € que había que devolver en plazos y eso sí, a un tipo bastante alto.

Cada dos semanas me llegaban cartas de mis bancos habituales instándome a solicitar créditos, incluso me decían que no necesitaba solicitarlo porque ya lo tenía concecido, podría concederme mis caprichos, saciar mis necesidades inmediatas de consumo, y luego pedir más y más.... Hasta que, al ir a pagar la gran deuda en la que se convirtieron los inocentes 3.000€ lo único que me encuentro son dos pares de zapatos usados, un frasco de perfume vacío y la foto del viaje que hicimos.

Bueno, siempre queda el recuerdo de la felicidad que nos produjo aquéllo, si hemos jugado bien nuestras cartas y esa felicidad fue mayor a la infelicidad que nos produce ahora la deuda y el miedo a no poder pagarla: ¡objetivo conseguido!, habremos obtenido un resultado positivo, beneficio.




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Para romper este círculo vicioso, tres opciones, seguir en la dinámica hasta que te quedes como un limón exprimido, cancelar la deuda en un único plazo o declararte en quiebra y que te embarguen tus propiedades.

2 comentarios:

  1. Muy bien expresado, aunque como decían dentro del banco: "Nosotros hacemos realidad los sueños del consumidor".

    Según los libros de Marketing las necesidades del consumidor son infinitas.

    Evidentemente el dinero es finito, y más teniendo en cuenta la población que ahora está en crisis, que no es ni más ni menos la que mordió el anzuelo con unos salarios bajos queriendo vivir como si el dinero fuera gratis.

    Ahora el debate está en que los consumidores tienen que ingeniárselas para pagar y los entidades financieras tienen que conseguir que los consumidores paguen. Todo ello rodeado de una atmósfera de aumento de paro.

    El 2009 va a ser un año del que vamos a aprender todos, aunque quizá empeoremos en calidad de vida general, donde vamos a volver a ver y sentir inseguridades del pasado o de otros países.

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  2. Creo que todo se resume en una cuestión de avaricia, de los cosumidores por consumir y de los bancos por vender.

    Los consumidores no se tendrían que haber endeudado por encima de sus posibilidades.

    Los bancos tendrían que haber sido más exigentes con la calificación del riesgo.

    Si, al menos, sirviera de aprendizaje... pero no creo, la historia se repite a lo largo del tiempo y de los lugares

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